• Miércoles, 21 Febrero 2018
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Claves para identificar los prejuicios y la ignorancia que crean estereotipos negativos en la sociedad

Los estereotipos se transmiten de generación en generación como desatinadas generalizaciones basadas en prejuicios culturales, étnicos, religiosos, sociales o de género

Un estereotipo es una idea sobre algo que aceptamos de forma pasiva, o lo que es lo mismo, que adoptamos sin someterla al juicio de la experiencia o del conocimiento directo.

Los estereotipos son generalmente “comunes” y ésa es la razón principal de su existencia: cuando un grupo o una sociedad da por válida una idea, cada uno de sus miembros no la somete a su propia razón o a su propia experiencia, sino que da por sentado el juicio compartido de su comunidad. En ese sentido, los estereotipos son expresiones de ignorancia colectivas que pueden arruinar a la sociedad.

No obstante este juicio es erróneo en muchas ocasiones, no sólo por errores atribuibles a la equivocación inocente, sino al interés político, económico y/o cultural de quienes lo extienden desde una posición de poder. Tal vez por eso desde el feminismo puede asumirse una forma de mandar al carajo el estereotipo de belleza de la mujer.

Esta forma colectiva de asunción de ideas se alimenta a sí misma, transmitiéndose de generación en generación y vinculándose continuamente a desatinadas generalizaciones basadas en prejuicios culturales (étnicos, religiosos, sociales o nacionales). Estando en la sociedad en que se esté es natural hallarse sometido a estereotipos y prejuicios de todo tipo.

Este suceso no le es ajeno a ninguna persona, pues todos nos hemos encontrado alguna vez sometidos a algún estereotipo o prejuicio. El problema llega cuando, al haber crecido en una sociedad en la que los estereotipos son normales, las personas llegan a censurar o suprimir sus ideas y pensamientos por temor a que no sean aceptados, que los califiquen de diferentes en el mal sentido o se burlen de ellos.

Esto tiende a volverse frecuente, llegando al punto en que suele ser mal vista una persona que exprese lo que piense en voz alta, sin filtros. Con esto se va creando una corriente de pensamiento que excluye la diversidad y encasilla a las personas, obligándolas a pertenecer a un determinado grupo preestablecido, dejando que se sientan fuera de lugar cuando no encajan en el rol que la sociedad les impone.

Aunque la sinceridad sea algo que se exige en la actualidad, ésta suele ser recriminada cuando se emplea simplemente porque la mayoría de las personas no están acostumbradas a que les digan las cosas tal y como son: "El verbo favorito de la sociedad moderna es aparentar, nos cuesta ser auténticos porque es mucho más atractivo y reflejo del éxito presentar a las otras personas una falsa realidad".

Esto tiene mucho que ver con la sociedad actual: se busca aparentar que se ha cumplido con las exigencias sociales, como tener una casa, un buen empleo, una pareja estable, equilibrio económico, etc., pero la verdad es que no está mal no cumplir con estos “requisitos” para ser una persona íntegra y realizada. Basta tener una buena autoestima para saber querer lo propio sin necesidad de ser igual al otro ni desear pensar o actuar de la misma manera siempre.

La autenticidad es una característica sobresaliente, que abunda en personas que no temen al “qué dirán”, que no temen a lo nuevo y que se sienten orgullosas de su personalidad e ingenio sin necesidad de que el resto del mundo les comunique su aprobación. Cumplir con los estereotipos puede producirle satisfacción a una muchacha que lucha por mantener su delgadez, pero esta alegría está atada a los cambios que puede traer el cambio de la moda.

El día en que tener sobrepeso comience a ser visto como símbolo de belleza en una mujer, ésta ya no se sentirá aceptada. Ese es uno de los contras de seguir al pie de la letra lo que la gente espera de cada individuo, ya que las expectativas pueden no cumplirse y entonces se desencadena un sentimiento de rechazo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas reflejaron recientemente en un informe que cada año se suicidan en el mundo alrededor de 600 mil jóvenes de entre 14 y 28 años, cifra en la que, por lo menos la mitad, tiene alguna relación con bullying; siendo los países europeos, los más golpeados por este fenómeno, al contabilizar alrededor de 200 mil suicidios por año.

Estas terribles cifras confirman un hecho que cada día afecta más a las personas, mayormente a los jóvenes que se encuentran en una edad en que no son suficientemente capaces de decidir qué quieren para su vida, en una etapa en que creen que encajar en la sociedad y tener un grupo de amigos que los acepten lo es todo. Quienes logran escapar del bullying viven ocultando quienes son realmente, pero se sienten aliviados de ser por fin aceptados.

Los estereotipos acechan en todos lados: a cada nuevo estudiante en una escuela, a un joven que esconde su orientación sexual, una mujer que prefiere trabajar y estudiar antes que casarse y formar una familia, etc.

La manera más efectiva de vivir en un mundo regido por prejuicios es ignorar su existencia; actuar, decidir y enfocarse en lo que está bien para uno mismo y tener la base de la propia seguridad para no permitir que el bullying o las críticas lleven abajo lo que realmente hace ser a una persona lo que es.

Pocas son las personas que deciden dejar de temer a lo que la gente espera de ellas y que viven su vida en función de lo que las hace felices, utilizando sus habilidades para abrirse camino hacia el éxito y la satisfacción personal que cada quien busca para su vida.

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