• Martes, 10 Octubre 2017
  • Mi Magazine
  • 172
El día en que una pintura de la Virgen María fue confundida con la cara de una prostituta

Rechazado. El cuadro en el que había trabajado durante meses fue rechazado por los sacerdotes de la iglesia de Santa María della Scala en Roma. Le habían pedido la escena de la muerte de la Virgen, y eso había realizado: una imagen que resalta por la veracidad con la que representa la languidez de un cuerpo que reposa sin vida, y el dolor de la gente que observa el cadáver todavía cálido de un ser amado.

A pesar de la maestría con la que el sentimiento se transmite al espectador, a pesar de la cercanía que guarda con la realidad, a pesar del cuidado casi obsesivo con las sombras y la luz, el cuadro no estuvo a la altura de las expectativas de los padres romanos.

Todo comenzó con un chisme: se decía que Caravaggio se había inspirado en la muerte de una prostituta para pintar a la Virgen María. Para los sacerdotes no resultó extraño: el hombre vivía en los rincones más bajos y peligrosos de la ciudad, era amigo de borrachos de cantinas baratas y se le veía de manera frecuente hablar con las señoritas que trabajaban en las esquinas, que se reían con él y le contaban de sus vidas miserables casi al oído.

Era un artista de la calle, con reputación de problemático y violento, agresivo y prepotente, que, a pesar de todo, tenía un manejo del pincel que los más reconocidos pintores de la época envidiaban profunda y rencorosamente.

El carácter rebelde de Caravaggio muy pronto vio sus consecuencias en la reputación tan manchada que corría de él en las élites artísticas. Se sabía que le gustaba pelearse en las plazas públicas, que tenía amoríos ya no tan secretos con jóvenes varones de la corte, y que tal vez padecía de algún desequilibrio mental que no le permitía llevar una vida decorosa y en paz.

Se ganó la repulsión de diversos mandatarios importantes de la Iglesia con comportamiento tan licencioso con el que se conducía de manera general; sin embargo, muchas veces tuvieron que tragarse sus prejuicios: sabían que no había un maestro que pudiera lograr las imágenes que él hacía, y no les quedaba otra más que ignorar las inconveniencias de la personalidad del pintor lombardo. 

El rumor de que Caravaggio había escogido a una prostituta muerta como modelo fue fulminante. Tenían razones suficientes para sustentar el hecho de que algo así pudiera ser cierto, y, por lo tanto, consideraron al cuadro como una blasfemia, como un atrevimiento grotesco e innecesario, indigno de la Iglesia y de las buenas costumbres de un buen cristiano. Mas aún, el contexto histórico no ayudó en nada a la reivindicación de la obra: la campaña religiosa por recuperar fieles estaba en su auge.

El siglo XVII se caracterizó, fundamentalmente, por las políticas contra-reformistas que el catolicismo implementó a manera de parar en seco la creciente falta de credibilidad que la gente tenía por la religión católica.

Es por esto que mucho del arte barroco está caracterizado por ese dinamismo teatral: se intentaba alcanzar a las masas a través de imágenes que pudieran causarles impresiones duraderas.

Era una manera didáctica de imprimir en el imaginario colectivo las escenas religiosas que el vulgo no podía entender de la Biblia que, para el rito católico, estaba escrita primordialmente en latín todavía; lengua destinada sólo a los sacerdotes y eruditos, por lo que la capacidad de acceso real a los textos sagrados para el pueblo era casi nula: sólo una minoría muy reducida podía leer las escrituras directamente, y el resto tenía que atenerse a lo que podía interpretar a través de la vista, con las imágenes que los cuadros podían ofrecerles.

Razón por la que resulta casi natural que Muerte de la Virgen (1603) de Caravaggio haya sido una obra rechazada de forma categórica. Lo último que la Iglesia quería era que las figuras que consideraba santas fueran representadas como gente común y corriente en situaciones diarias. La intención era justo lo contrario: generar imágenes tan poderosas que amedrentaran al pueblo, y lo sometieran una vez más bajo el mandato sacro del catolicismo.

Es por esto que el hecho de que el artista se haya atrevido a representar a la virgen ya no como una prostituta, sino como una mujer de carne a la hora de su muerte —y no como una santa que se eleva a los cielos— resultó más que revolucionario para la época.

La manera en la que la mano derecha cae, inerte, sobre el colchón sucio; los pies descalzos, sin lavar; el cabello despeinado, sin ningún cuidado aparente; el vestido rojo y suelto, como para dar descanso en los últimos momentos; la expresión vencida, todos estos elementos que van en contra del canon estético con el que la Virgen debía de ser representada.

No era la Madre de Dios, triunfante, envuelta en nubes y rodeada de ángeles radiantes, sino que se trataba de la representación de una mujer que acababa de perder la vida en su expresión carnal más absoluta. Esta humanización de María era inconcebible para los estándares tradicionales que la Iglesia imponía sobre los artistas barrocos; al final, el cuadro fue vendido a un coleccionista rico que tal vez tenía la intención de ayudar a Caravaggio.

Si bien en el momento no se reconocieron los atributos reales de la obra por seguir una línea de prejuicio, en la actualidad es uno de los cuadros más importantes del artista por el uso magistral del escorzo —que es el trabajo de los cuerpos para dar tridimensionalidad—, del claroscuro —que es el manejo de la oscuridad en oposición a la luz—, y por el carácter profundamente humano de los personajes.

La tristeza desgarradora de los apóstoles ante la vista de María muerta es única: los rostros casi no se les ven, porque se los cubren con las manos o están escondidos en la oscuridad del momento. Al verlo así, el impacto de la obra es mucho mayor: alcanza estratos sensibles muy superiores a los de las representaciones canónicas que la Iglesia buscaba, y confiere un sentido más tangible y cercano a las figuras sagradas. Es el dolor, es la miseria: es la imagen de la Virgen muerta.

El fenómeno por escandalizarse debido a la crítica que artistas realizaron en diversas pinturas de décadas anteriores aún es presente en nuestra época, como las imágenes que muestran la doble moral en 10 fotografías que te pondrán incómodo y cuestionarán la tuya.

blog comments powered by Disqus