• Miércoles, 16 Mayo 2018
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El Banco de Sangre ensaya la donación de defensas para combatir infecciones

Un grupo de investigadores estudia recurrir a linfocitos donados para tratar infecciones potencialmente letales en pacientes trasplantados

El Banco de Sangre y Tejidos ha empezado a ensayar, junto a los hospitales Vall d‘Hebron de Barcelona y La Fé de Valencia, un banco de donantes de linfocitos, las células encargadas de defender el organismo de agentes infecciosos.

El plan es crear un banco de defensas para pacientes trasplantados, que están inmunodeprimidos y corren el riesgo de sufrir infecciones potencialmente letales. El banco funcionaría con un registro de donantes a los que recurrir si un trasplantado lo necesita.

Todavía es un proyecto de investigación sin efectos en la práctica clínica, pero el investigador del Banco de Sangre (BST), Sergi Querol, augura que este banco de defensas abrirá una alternativa terapéutica a un grupo de pacientes con un estado de salud muy delicado. En el Memorial Sloan Kettering Cancer de Nueva York ya lo hacen con éxito y en Reino Unido y Alemania también están en ello.

“El banco no está destinado a todo el mundo, solo a pacientes trasplantados”, matiza el investigador. Antes de someter a un paciente a un trasplante, los médicos tienen que bajarle al mínimo su sistema inmunitario para que las células que defienden el organismo no actúen contra el cuerpo extraño que es el órgano donado y generen un rechazo. El problema es que, durante el tiempo que el paciente está inmunodeprimido, también es muy vulnerable a una serie de virus potencialmente letales en su estado. Por ejemplo, los citomegalovirus, que hasta el 80% de los mayores de 40 años lo pasan sin enterarse, puede producir la muerte por pulmonía en un paciente inmunodeprimido.

En este colectivo, el virus de Epstein-Barr también provoca una infección que desarrolla un linfoma y los adenovirus, más comunes en trasplantes infantiles, pueden provocar infecciones pulmonares. Si aparece alguno de ellos, los médicos recurren a antivirales para combatir las infecciones que provocan, pero esta farmacoterapia no siempre funciona. “En trasplantes hay entre un 10% y un 30% de muertes por infecciones”, advierte Querol.

Los investigadores buscan, pues, una alternativa para los pacientes trasplantados que sufren alguna infección y no responden al tratamiento farmacológico. El proyecto, que avanzó ayer RAC1, iría a caballo entre un banco de sangre y el banco de médula ósea. Para empezar, se haría un registro de los donantes susceptibles, pues no todo el mundo vale. El donante tiene que haber pasado la infección para tener activados los linfocitos que servirán al receptor.

El sistema inmune activa unos determinados linfocitos según el agente patógeno que tenga que combatir y estas células, una vez vencido el virus, tienen memoria y recuerdan cómo lo han hecho. La idea es seleccionar los linfocitos adecuados del donante para combatir un determinado virus y transfundirlos al receptor a través de un medicamento celular.

“Se tiene que desarrollar tecnología de selección celular específica para coger los linfocitos que necesitamos. Y también investigamos la tecnología de expansión con la que, a través de muestras donadas, hacemos un crecimiento celular in vitro de las células que nos interesan”, explica Querol. Con esta tecnología desplegada, el banco de defensas recurriría a un donante compatible cuando fuese necesario y le extraería, por medio de un proceso de aféresis (un sistema de donación que recoge y separa los distintos componentes de la sangre), las células que necesitase. Luego se seleccionarían los linfocitos adecuados y se infundirían en el paciente.

Los científicos están ahora reclutando donantes con unas determinadas características para hacer el primer ensayo para demostrar la seguridad y eficacia del medicamento celular. Por ahora, que el proyecto está en fase de estudio, no todo el mundo puede entrar al banco de defensas, sino que son los investigadores quienes seleccionan a los donantes según sus características. Querol asegura que en los dos próximos años atenderán a unos 20 pacientes con este sistema y augura que en cinco años el banco puede estar disponible de forma más amplia.

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